Sancho Panza y su cuestionable transformación

Melanie Gold

       Don Quijote de La Mancha, tiene muchos aspectos y conceptos polémicos. Existen ensayos de todo tipo sobre cada asunto en la novela. Uno puede encontrar libros y ensayos sobre la realidad y la fantasía, sobre cada personaje principal, lo que uno quiera encontrar sobre Don Quijote de La Mancha, lo puede encontrar. La novela es increíblemente dinámica, con muchas facetas que uno puede investigar. Uno de los personajes que representa esta idea de diversas facetas y que tiene una personalidad muy dinámica es Sancho Panza, el escudero de Don Quijote. Sancho Panza es una parte de la formula de un libro de caballería. Siempre hay un caballero, una dama, y un escudero. Normalmente el escudero tiene el papel del gracioso. Pero algo ocurre en esta novela. Al principio de la novela, Sancho Panza es el gracioso, el escudero que es bobo, ignorante, vulgar y al mismo tiempo inocente. Sancho no es un hombre refinado. Es simple, y ciertamente no es un aventurero. Pero, durante el desarrollo de esta novela, una transformación ocurre en el personaje de Sancho Panza. El personaje cambio en varias maneras, y al mismo tiempo, hay aspectos de Sancho que se quedan y son parte de él desde el principio hasta el final del libro. Sancho crece en algunos respectos, pero siempre tendrá las características de un hombre del pueblo, simple y rústico; eso nunca cambiara.
         A primera vista, vemos a Sancho como un escudero rústico que solamente quiere ganar cosas, las cuales tienen valores materiales: "Decíale, entre otras cosas, don Quijote, que se dispusiese a ir con él de buena gana, porque tal vez le podía suceder aventura, que ganase, en quítame allá esas pajas, alguna ínsula, y le dejase a él por gobernador de ella.  Con estas promesas y otras tales, Sancho Panza, que así se llamaba el labrador, dejo su mujer y hijos y asentó por escudero de su vecino." (Cervantes 59)
        Como vemos aquí, Sancho tiene un ideal, tiene una meta; pero sus ideales no son como los de Don Quijote, no son sueños de ser un caballero, son sueños de ganar fama y dinero. En esta manera, Sancho no cambio en la realidad. Sus sueños de ser rico siempre están con él.  Lo que actualmente cambio es que Sancho cree mas en la posibilidad de ser un gobernador de una ínsula. Él funciona como al principio de la novela, y se fue con Don Quijote con las aspiraciones de ganar dinero. Sancho es inocente pero se cree a través de las aventuras con Don Quijote que puede tener la responsabilidad de ser un gobernador: "Ignorante y crédulo al principio, espera enriquecerse rápidamente por su servicio a don Quijote. Éste le promete, con termino arcaizante una ínsula para gobernar. Sancho sería el peor de los gobernadores, pues se le ocurre, como a Colón, vender a sus súbditos. Con dinero Sancho podrá satisfacer a su mujer, de quien gozosamente se separa" (Eisenberg 64).
        Así que vemos que Sancho, aunque es un labrador, empieza a creer que puede hacer cosas que no son posibles. Él es inocente porque se cree que puede hacer esas cosas, pero después son sueños que tiene un hombre mas digno, no un labrador.
         Aparte de su sueño de ser gobernador de la Ínsula Barataria, podemos ver otro ejemplo de que Sancho va cambiando en esta novela. En el capítulo diez, después de la lucha con el vizcaíno, Sancho y Don Quijote tienen una conversación en que podemos ver un cambio en la actitud de Sancho. El dialogo de Sancho refleja un sentido común y un tipo de conocimiento de la tierra, unida con una avidez que podemos ver porque Sancho continúa preguntando a Don Quijote sobre la isla que quiere ganar: "Alto, pues, sea ansí," dijo Sancho, "y a Dios prazga que nos suceda bien, y que se llegue ya el tiempo de ganar esta ínsula que tan cara me cuesta, y muérame yo luego...Perdóneme vuestra merced," dijo Sancho, "que como yo no sé leer ni escrebir, como otra vez he dicho, no sé ni he caído en las reglas de la profesión caballeresca" (Cervantes 76-77).
        Vemos que Sancho todavía tiene sus aspiraciones de tener una isla, y, al mismo tiempo, Sancho esta cambiando en un tipo de hombre mas fino. Siempre está llamando a Don Quijote "Vuestra Merced" y parece que en una manera Sancho, aunque es todavía vulgar, está adoptando características mas suaves y nobles.
        Otro episodio en que es evidente que Sancho está adquiriendo algunas características mas educadas, pero es todavía rústico, es en el episodio en la Sierra Morena. Sancho está tratando de recordar la carta de Dulcinea, y está hablando y actuando más como Don Quijote, más educado; pero él dice una palabra incorrecta, y por eso, nos recuerda que Sancho aún es el mismo hombre que era en el principio: "Así es," dijo Sancho, "luego, si mal no me acuerdo, proseguía... si mal no me acuerdo: "Él llego, y falto de sueno, y el ferido besa a vuestra merced las manos, ingrata y muy desconocida hermosa," y no sé que decía de salud y de enfermedad, que le enviaba, y por aquí iba escurriendo hasta que acababa en "Vuestra Merced hasta la muerte, el Caballero de la Triste Figura"(Cervantes 203).
        Aquí Sancho usa la palabra "llego" en vez de la palabra lego. No es una cosa muy grande, pero es importante en que podemos ver que hay una transformación ocurriendo en Sancho. Él habla más educadamente y en una manera no tan simple como antes, pero esa única palabra nos recuerda que en la realidad, Sancho todavía es Sancho, el labrador y el vecino de un caballero andante que vive en un mundo de sueños.
         Un ejemplo al final de la Primera Parte del libro que muestra el cambio en ciertos aspectos del carácter de Sancho Panza es en el capítulo cuarenta y ocho. Aquí, Don Quijote está encarcelado en una jaula y él está discutiendo que es un caballero encantado.  Sancho quiere hacer que Don Quijote se libere de la jaula y que sea libre del mundo de ilusión y fantasía. La dualidad de Sancho es muy evidente en este episodio. Sancho intenta cambiar las ideas de Don Quijote, y lo hace bien; pero en un estilo muy vulgar y simple: "Digo que yo estoy seguro de la bondad y verdad de mi amo, y así, porque hace al caso a nuestro cuento," pregunto, hablando con acatamiento, "si acaso después que vuestra merced va enjaulado, y a su parecer encantado, en esta jaula, ha venido gana y voluntad de hacer aguas mayores o menores, como suele decirse" (Cervantes 394).
        Sancho habla con respeto a su caballero, y sus intenciones son buenas. Pero, para que Don Quijote salga de la jaula, Sancho pregunta si tiene que ir al baño. Hay varias maneras en que Sancho pudiera haber convencido a Don Quijote de salir de la jaula, hay varias cosas que él pudiera haber dicho, pero lo importante es que Sancho todavía usa su manera más cómoda, todavía usa sus palabras del pueblo. Sancho usa una manera que es rústica y simple, pero al mismo tiempo, efectiva. Es claro que si alguien tiene necesidad de ir al baño, uno no puede estar encantado.  ancho usa una pregunta básica y no muy educada para hacer que Don Quijote salga de la jaula, y lo hace. Sancho es un hombre inculto; pero aquí vemos que también es un poco más listo; Sancho ha ido aprendiendo y cambiando durante la novela.
         Entramos en la Segunda Parte de la novela, la parte que muchos dicen es "la historia de Sancho". Sancho y Don Quijote continúan sus aventuras en esta sección de la novela y conocemos a Sancho mejor. Así que, es más fácil ver que aunque él parece mas complicado y educado, aun tiene sus características básicas. "Sancho, del lado humano, es quizá la máxima creación de Cervantes, y él, simple y sabio, es aun quizá mas complejo que su compañero de gloria" (Haley 313). Uno de los primeros episodios en que podemos ver a Sancho y su transición, es en el capítulo cinco. "Yo no os entiendo, marido"replicó Teresa, "haced lo que quisiéredes y no me quebréis más la cabeza con vuestras arengas y retóricas. Y así estáis revuelto en hacer lo que decís... "Resuelto has de decir, mujer," dijo Sancho, "y no revuelto" No os pongáis a disputar, marido, conmigo," respondió Teresa, "yo hablo como Dios es servido y no me meto en mas dibujos" (Cervantes 469).
        Lo que pasa aquí es que Sancho estaba diciendo a su mujer por que quiere continuar las aventuras con Don Quijote. Sancho dice que tendrán una ínsula y mucho dinero y respeto, y dice todo eso en una manera muy elocuente. A Teresa no le gusta eso, ella prefiere las cosas normales. La familia de Sancho es rústica, es así, siempre será así, y es la manera de vivir que quiere Teresa.
         Aunque Sancho mantiene sus características, es verdad que él cambio y crece en algunas maneras; eso lo vemos claramente. "Sancho, quien comenzó un campesino codicioso y estúpido ("de muy poca sal en la mollera"), muestra disponer de una sabiduría popular y a veces de un hedonismo sensato. En la Primera Parte comenzaron estas evoluciones, pero se agudizan en la Segunda... Con todo, continúan como figuras ambiguas y contradictorias --don Quijote el loco cuerdo, Sancho el tonto sabio-- hasta el final del libro" (Eisenberg 77).
        Su cambio es evidente cuando Don Quijote está dando consejos a Sancho en el capítulo cuarenta y tres.  Don Quijote está dando consejos a Sancho para que él pueda servir en su posición de gobernador, y para que lo haga bien. "Que puesto que no s leer ni escribir, yo se los daré a mi confesor para que me los encaje y recapacite cuando fuere menester. ¡Ah, pecador de mí," respondió don Quijote, "y que mal parece en los gobernadores el no saber leer ni escribir! Porque has de saber, !oh Sancho! que no saber un hombre leer o ser zurdo arguye una de dos cosas --o que fue hijo de padres demasiado de humildes y bajos, o tan travieso y malo, que no pudo entrar en él buen uso, ni la buena doctrina"  (Cervantes 693).
        Sancho, entonces es obviamente simple, no puede leer ni escribir. Hay ejemplos infinitos que muestran la capacidad que él tiene en la vida. Él puede aprender de las lecciones en la vida, pero nunca será un hombre bien educado o refinado: "Pero la sabiduría de Sancho no alcanza el nivel ideal de lo que era sabiduría para Cervantes" (Morón Arroyo 227). Sancho es Sancho, y él lo sabe.
         El episodio más importante del desarrollo del personaje de Sancho Panza, que ilustra su educación y su simplicidad al mismo tiempo, es cuando él sirve como gobernador de la Ínsula Barataria. El Duque y La Duquesa engañan a Sancho y le mandan a la Ínsula Barataria para que se puedan reír de él. Ser gobernador es un sueno que Sancho siempre quería, pero cuando los Duques ofrecen el trabajo a Sancho, él está muy indeciso. A la larga, Sancho toma el trabajo solamente "por el deseo que tengo de probar a que sabe el ser gobernador" (Cervantes 687).
         Una de las cosas más importantes que dice Sancho en todo el libro, es justamente antes de que tomara su puesto en la Ínsula: "Vístanme", dijo Sancho, "como quisieren. Que de cualquier manera que vaya vestido, seré Sancho Panza" (Cervantes 687).  Es decir que Sancho conoce sus raíces: es un hombre común, y no es importante lo que haga en la vida, porque siempre será así.
        Lo que pasa en la Ínsula Barataria es que, en realidad, Sancho hace un buen trabajo como gobernador. Él soluciona muchos problemas y eso muestra que ha aprendido de sus aventuras con su caballero, Don Quijote. Uno de los problemas que soluciona Sancho es el de la mujer que proclama que un hombre se ha aprovechado de su cuerpo. Sancho primero manda que el hombre de su dinero a la mujer, y ella es obviamente feliz. Pero, cuando ella sale del juzgado, Sancho dice: "Buen hombre, id tras aquella mujer y quitadle la bolsa, aunque no quiera, y volved aquí con ella" (Cervantes 708). Entonces, se va el hombre y tiene lugar una lucha entre él y la mujer. Los dos vuelven al juzgado y Sancho hace una decisión muy acertada: "Hermana mía, si el mismo aliento y valor que habéis mostrado para defender esta bolsa le mostrarades, y aun la mitad menos, para defender vuestro cuerpo, las fuerzas de Hércules no os hicieran fuerza.  Andad con Dios y mucho de en hora mala, y no paréis en toda esta ínsula ni en seis leguas a la redonda, so pena de doscientos azotes. Andad luego, digo,  churrillera, desvergonzada y embaidora" (Cervantes 708).
        Vemos que Sancho ha aprendido cómo hacer decisiones buenas. Él puede servir como gobernador porque tiene la educación necesaria. Al mismo tiempo, hay algunos que no dan crédito a su trabajo: "Los juicios de Sancho en el gobierno son en primer lugar una solución de acertijos, para los cuales solo se necesita la memoria que aplique un conocimiento singular a otro caso singular, y la imaginación que sugería la posibilidad de aplicar la experiencia de un caso al otro...Sancho no refleja nunca conocimientos universales o de principios" (Morón Arroyo 227).
        Eso dicho, siempre hay el argumento que Sancho es rústico y bobo. Desde el principio Sancho es un hombre del pueblo y no es importante que Sancho aprenda cosas. Lo más importante es que, si, aprende, pero también él se queda él mismo. Flores dice, "Sancho's humble origins are made patently clear throughout the story" (Flores 117).
        Sancho Panza, al principio de la novela es inocente y ávido de cosas materiales. Es ignorante y no es refinado. Pero hay partes del carácter de Sancho que evolucionan.  Sancho tiene emociones e imperfecciones. Él aprende, olvida, idealiza y sueña. Sancho es un personaje que, a través de sus aventuras en esta novela, cambia en algunas maneras: "The Abbot of Feletz accurately perceived that Don Quijoteís squire is not a simple character, that he had both weaknesses and virtues, imagination and common sense" (Flores 54). Él siempre está creciendo durante la novela, pero al final, tenemos al Sancho Panza que nos encontramos el principio de la novela: "Pero Sancho, tras muchos desengaños, vuelve una vez y otra a un original estado de inocencia; vuelve a creer en su caballero" (Haley 316). Es un personaje increíblemente dinámico, tiene varias facetas en su personalidad, y según la novela avanza, también el personaje del complicado Sancho Panza progresa y crece, pero él siempre tiene sus bases y las características fundamentales de un simple y rústico labrador.

Bibliografía

Cervantes, Miguel de. Don Quijote de La Mancha. 2 vols. Ed. por Tom Lathrop.  Newark,
         Delaware: Juan de La Cuesta, 1998.
Eisenberg, Daniel. A Study of Don Quijote.  Newark, Delaware. Juan de La Cuesta.   1987.
---.     Cervantes y Don Quijote. Barcelona. Montesinos, 1992.
Flores, R.M. Sancho Panza Through 375 Years of Continuations, Imitations and  Criticism,
       1605-1980. Newark, Delaware: Juan de la Cuesta, 1982.
Haley, George. El Quijote. Madrid: Taurus Ediciones, 1980.
Morón Arroyo, Ciriaco. Nuevas meditaciones del "Quijote".  Madrid: Editorial Gredos,
         1976.
 
 
 

June, 2000